miércoles, 26 de septiembre de 2018

DMAE y metales pesados




Degeneración Macular asociada a la edad: Estudio de la Acumulación de Metales-Traza en Modelos Celulares y Animales Mediante Técnicas Nucleares con Aceleradores de Partículas.

El proyecto está coordinado por las investigadoras Berta de la Cerda Haynes, de CABIMER, e Inés Ortega Feliu, del Centro Nacional de Aceleradores/Universidad de Sevilla. Inés Ortega es miembro de la Asociación Mácula Retina.
El objetivo de este trabajo es definir la utilidad de la tecnología y los modelos biológicos que se proponen para estudiar el impacto de los metales pesados en la salud de la retina. Se sabe que desequilibrios en los niveles de hierro, cobre y cinc influyen en la enfermedad degenerativa de la retina. Para la determinación de los niveles de metales-traza se utilizarán técnicas nucleares con aceleradores de partículas en el Centro Nacional de Aceleradores.



A través de esta investigación, se espera poder determinar los límites de detección alcanzables en este tipo de muestras y las condiciones del procedimiento más adecuadas que permitan llevar a cabo los objetivos del proyecto desde el punto de vista biológico. El proyecto se propone, además, evaluar la posible relación entre el perfil genético y los niveles de metales. Los resultados obtenidos servirán para proponer estudios sobre aproximaciones terapéuticas, como la quelación o la suplementación orientadas a modificar los niveles de metales-traza en la retina.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa de la retina en la que se afecta la mácula, que es el área de visión central que proporciona la agudeza visual y que permite percibir detalles finos y pequeños. El paciente de DMAE con afectación de la visión central, experimenta dificultades crecientes para realizar actividades cotidianas como conducir o leer o incluso para discriminar colores y reconocer rostros.

La DMAE, al igual que otras enfermedades neurodegenerativas, es el resultado de la interacción de factores medioambientales con la predisposición genética siendo el principal factor de riesgo el envejecimiento. Se desconocen mayormente los factores desencadenantes a nivel celular y molecular de la enfermedad.

Hay dos tipos de DMAE: la menos frecuente es la DMAE húmeda, en la que se forman nuevos vasos sanguíneos en la retina y se producen hemorragias y cicatrización y se trata con terapia anti-angiogénica. La forma más frecuente de esta enfermedad es la DMAE seca, en la cual se produce una degeneración progresiva de zonas del tejido retiniano que se conoce como atrofia geográfica. Esta variedad representa el 85-90% de los casos y actualmente no tiene ningún tratamiento.



La ausencia de terapias efectivas para revertir o enlentecer el progresivo deterioro de la capacidad visual que causa la DMAE es un serio problema de salud pública debido a que constituye la primera causa de ceguera del adulto en el mundo occidental. Durante las últimas décadas su prevalencia ha crecido sostenidamente debido al aumento de la longevidad en los países desarrollados y al incremento en el número de pacientes tratados por otras patologías oculares, que anteriormente enmascaraban el diagnóstico de DMAE. Se estima que aproximadamente 196 millones de personas sufrirán alguna forma de DMAE en 2020 a nivel mundial.

Les deseamos los mejores resultados, aunque pensamos que serán factores ambientales cuya influencia es escasa. La patogenia oxidativa e isquémica es la más esperanzadora.

OFTALMÓLOGO ESTEPONA

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